Juan José Carmona (Fuengirola, 1983) es uno de los chefs jóvenes más aplaudidos del mundo gastronómico en España. Su trayectoria le ha valido el respeto de la crítica debido a una pasión que ha sabido desarrollar desde sus orígenes cuando en su localidad natal, Fuengirola, ya tuvo la destreza de abrir junto a su familia su primer restaurante: el Girol. Allí comenzó a forjarse un nombre que hoy en día sigue estando en boca de todos.

Porque precisamente hasta ahí es capaz de llegar con su cocina Juan José Carmona. Los sabores de sus platos beben de las influencias de otros grandes entre fogones como lo son Dani García (que cuenta con dos Estrellas Michelin) o de su experiencia como Jefe de Partida en el Mugariz. Ahí adquirió técnicas y conocimientos que le han servido para ser uno de los chefs jóvenes con más proyección del panorama gastronómico.

Sin embargo, su ascenso a Chef Ejecutivo del restaurante El Lago en Marbella supuso la consagración de su cocina. Fue el reconocimiento que necesitaba un artista de la comida capaz de crear sabores que aman la cocina tradicional y que demuestran la vocación por defender los productos locales de su querida Málaga en cada una de sus creaciones.

Carmona llega a El Lago con la responsabilidad de ser capaz de liderar un equipo de chefs que roza la excelencia como prueban los dos soles Repsol con los que cuenta y la Estrella Michelín de la que es acreedor el establecimiento desde hace más de una década. Pero la empresa no le viene en absoluto grande y es capaz día tras día de seguir acumulando éxitos entre fogones.

Su manejo de los productos es tal que es capaz de crear platos de factura sobresaliente con ingredientes de lo más normales. De esos que casi cualquiera puede encontrar en un supermercado pero que adquieren otro nivel cuando pasan por las manos de un chef del prestigio de Juan José Carmona. Unas milhojas de pollo en escabeche con foie o un tomate semiseco con queso de cabra de Coín son dos buenos ejemplos de lo que es capaz de lograr en la cocina un chef de su talla.

No en vano, su calidad es la consecuencia de un amor evidente por la cultura culinaria de España. Con solo 17 años ya trabajaba en el Tragabuche de Ronda, uno de los establecimientos con más solera del sur de España. Fue allí donde coincidió con Dani García. Y quizá fue allí donde no tuvo más remedio que asumir que sus manos eran capaces de convertirle en uno de los artistas cocineros más importantes que ha dado España. En base a su juventud, su futuro solo puede calificarse de brillante.