Ignacio Solana (Ampuero, 1980) es un chef con visión de futuro. Pese a que puede ser considerado como uno de los chefs más jóvenes de España, la trayectoria de Solana puede tacharse de dilatada. No en vano, con 18 años este cántabro decide hacer las maletas y viajar por todo el país para aprender en los mejores restaurantes a cómo ser uno de los chefs más reputados de España. De hecho, su amor por la cocina es tal que con 13 años ya había ingresado en la Escuela de Hostelería de Laredo (Cantabria).

Su destreza entre los fogones está fuera de toda duda. Solana es el propietario y responsable del restaurante que lleva su apellido y que se encuentra en Ampuero, su localidad natal. Junto a su hermana llevan un establecimiento que tiene una historia bastante amplia a sus espaldas. Ignacio es el chef de la cuarta generación de una familia que abrió el restaurante Solana en 1940 siendo entonces más modesto que hoy en día.

Solana era en sus orígenes un negocio que aunaba trabajo en el campo con trabajo de campo. Porque lo que Solana ofrecía a quienes querían comer allí eran alimentos recogidos directamente de la tierra de Ampuero y del entorno de esta bella población cántabra. Al tiempo que los primeros dueños de Solana también cuidaban del ganado. Así fue como este restaurante comenzó una andadura que tuvo su punto de inflexión en 2004 cuando, tras varias décadas y algunas reformas, Ignacio Solana tomó el control del mismo.

Fue entonces cuando este chef revolucionó el concepto de cocina en Solana hasta el punto de convertirlo en una de las referencias a nivel culinario en España y desde luego en lugar de paso obligatorio en Cantabria. Porque allí se crea tradición y gastronomía completamente revolucionaria. Porque así es el modo de entender la cocina para Ignacio Solana. Bajo una visión contemporánea de la cocina cántabra.

Bajo ese prisma y en constante evolución, Ignacio Solana ha conseguido crear una carta de sabores que conquistan a los paladares más exquisitos. Porque Solana es un todo en uno. Es la unión de la tierra con los fogones a través del tiempo. Es la historia del restaurante con la frescura de la nueva cocina de Ignacio. De ahí que en 2011 su gran trabajo le llevara a ganar la primera Estrella Michelín y el primer Sol de la Guía Repsol para el Solana.

No es el único premio que ha conseguido su modo de trabajar entre fogones. Además de ser uno de los diez cocineros más jóvenes en ganar una Estrella Michelin, en 2014 se hizo acreedor del premio Arco-Atlántico 2014 y tres años más tarde logró obtener un reconocimiento que deja patente su capacidad de innovación. En 2017 ganó el premio a la Mejor Croqueta del Madrid Fusion.

Hablar de Ignacio Solana es hacerlo de un chef joven y revolucionario que es capaz de no perder de vista el origen de los sabores que acuñó en su niñez y que gracias a una familia con una gran estirpe culinaria ha podido ir desarrollando a lo largo de su carrera. Pero también es hablar de un chef que cosecha el respeto de la crítica hasta tal punto que es una de sus voces más autorizadas al haber sido ponente en múltiples ocasiones en diferentes congresos gastronómicos de todo el mundo.