Los secretos de la Guía Michelin

Los secretos de la Guía Michelin

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Como ocurre todas las temporadas, la rumorología sobre la nuevas ‘estrellas’ en el firmamento gastronómico por antonomasia no deja de crecer.

¿Cómo se elige a los restaurantes seleccionados con Estrella Michelin? ¿Qué necesita un restaurante para hacerse acreedor de una, dos o tres Estrellas de la buena mesa de la famosa guía? ¿Cómo es el trabajo de los inspectores encargados de evaluar a los restaurantes candidatos a conseguir Estrellas, su día a día?

Nadie mejor que Ángel Pardo, director de Relaciones Exteriores de Guía Michelin España y Portugal para hablar de todo ello en su charla ‘Los secretos de la Guía Michelin’, a pocos días de ese 21 de noviembre en que el misterio sobre los restaurantes que lucirán sus Estrellas a lo largo de 2019 será revelado.

Ángel Pardo lleva toda su vida profesional ligado a Michelin, cuya famosa guía es la más antigua de las guías europeas de hoteles y restaurantes. Y la más prestigiosa.

Creada en el año 1900 por André Michelin, cuando Francia apenas contaba con 2.500 conductores, la guía primigenia contenía información relevante para aquellos pioneros de la automoción, como planos, monumentos y curiosidades de diferentes ciudades o listas de mecánicos… y de médicos; que conducir era una actividad de riesgo por aquellos entonces. Casi tanto como ahora.

En su origen, la guía no se vendía, sino que se regalaba con la compra de neumáticos para los coches: era un perfecto complemento para aquellos valientes. En 1920, con muchos más conductores en las carreteras, además de comenzar a venderse al público, aparecen por primera vez restaurantes en la Guía Michelin. Posteriormente, en 1926, arranca la utilización del sistema de las estrellas para su catalogación y aparece la primera guía puramente turística de Michelin.

Y ya desde aquel entonces, la fórmula de jueces anónimos que visitan los restaurantes ha sido la utilizada para la confección de la Guía. Jueces que, a lo largo de un año, comen 250 veces en los diferentes restaurantes que deben catalogar y duermen 150 noches en hoteles, aproximadamente.

La otra gran revolución en la afamada Guía se produjo en 1955, cuando aparece el Bib Gourmand que premia y destaca una comida de calidad, muy apegada al terruño y de precio moderado.

De esa manera, gracias a la discreción, la profesionalidad y la sapiencia del personal que trabaja para ella, la Guía Michelin se erigido en una auténtica Biblia de la gastronomía internacional cuyas decisiones resultan incontestables y sirven para conducir a gastronómadas de todo el mundo a los diferentes templos culinarios de los cinco continentes.

Ángel Pardo será el encargado de desvelarnos algunos de los secretos –confesables– de la Guía Michelin y hablará sobre la responsabilidad que supone trabajar para una empresa histórica con tanta solera y cuyas decisiones tanta repercusión tienen en el mundo de la hostelería.