Cal Paradís: la cocina de intuición

Cal Paradís: la cocina de intuición

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Hablar de Miguel Barrera, el chef del restaurante castellonense Cal Paradís, es hacerlo de la materia prima. Del culto al buen producto como base para lograr la excelencia en la cocina. Yasí lo puso de manifiesto en la última edición de Granada Gourmet, en la que maravilló con sus consejos acerca de la elección del producto de cercanía que nutre sus platos.

La localidad castellonense de Vall d’Alba es el escenario perfecto –y la perfecta despensa– del restaurante Cal Paradís, que ha revalidado su Estrella Michelin durante cuatro años. Un logro al alcance de pocos. En febrero de 2016, Miguel Barrera emprendió la aventura de ReLevante, el restaurante del hotel NH Mindoro de Castellón, con una carta dinámica en la que destacan el pescado de lonja y las carnes y hortalizas propias de la rica tradición valenciana. En otras palabras, tanto en uno como en otro, Barrera puede presumir de abanderar una apuesta clara por el ingrediente de proximidad. Él mismo selecciona los componentes que cada día se transforman en exquisitas elaboraciones, un proceso que califica como «muy sencillo», dado el rico entorno en el que trabaja.

Castellón ofrece a este chef un repertorio único de productos, dada su particular orografía montañosa junto al mar. De ahí que sus platos, renovados a diario en función de las materias primas, nazcan de un juego de sabores entre las materias de los montes y el más puro Mediterráneo.

«Soy cocinero de intuición, no tengo recetas», aseguró en la tercera edición de Granada Gourmet, «veo una cocina que transmita, porque soy pura intuición, no puedo tener recetas». Estamos ante un cocinero transparente, que en cada plato pretende mostrarse tal y como es, escapando de los grandes artificios. Algo que sólo puede traducirse en un éxito rotundo cuando se trabaja con el robusto arnés de seguridad que supone el alimento de primera categoría seleccionado personalmente.

Un restaurante transformado

La Estrella Michelin de Cal Paradís fue la primera lograda en la provincia de Castellón. Fue un revulsivo para Vall d’Alba, un municipio humilde que vive de una fábrica de azulejos. La historia de Cal Paradís se remonta al año 73, pero fue en 2005 cuando dio un giro al restaurante de sus padres, tal y como explicó ante el público del Palacio de Congresos, gracias a una mezcla entre «pasión, intuición y ganas». Advirtió, eso sí, de que «este tipo de restaurantes no son tan rentables».

La cena del viernes 6 en el Restaurante Premium de Granada Gourmet correrá a cargo de este chef que cocina desde los sentidos para los sentidos. En sus propuestas hay sabor –no renuncia a él para favorecer los juegos visuales–, pero también la ligereza imprescindible para que la experiencia sea completa, y una presentación digna de sus productos. La degustación diseñada por Miguel Barrera estará maridada con una selección de vinos de las Bodegas del Abad. Una combinación única para una noche, a buen seguro, inolvidable.